10 de febrero de 2026
El exitoso raíd del Plus Ultra
Com. Horacio Matías OREFICE PIERONI
Para España llegaría el turno de escribir las páginas de la historia aeronáutica mundial con la hazaña del Plus Ultra y su tripulación, cuando, en diciembre de 1925, el gobierno español autorizó la realización de tres de los grandes vuelos que los aviadores españoles habían propuesto: los que tenían por puntos de destino Buenos Aires, Filipinas y la Guinea española.
El objetivo del vuelo del Plus Ultra, previsto en siete etapas, no solo era de batir el récord del mundo de distancia recorrida por escalas, sino además demostrar la posibilidad de una línea de correo veloz a través del Atlántico y, en particular, hacerlo siguiendo las vinculaciones históricas de la madre patria con sus antiguas posesiones de ultramar.
Durante estos meses de estudio Franco analizó “la posibilidad de llevar a la práctica un raid aéreo que diera a conocer el valor de la Aviación española fuera de las fronteras y, al mismo tiempo, sirviera para ganar honra y prestigio para España”
Franco estudió posibles rutas y, al final, consideró que un vuelo a Argentina representaba un interesante desafío, a la vez que serviría para fomentar las relaciones entre España y las naciones americanas, hijas de una época gloriosa de la mano de los valientes españoles de antaño. Expuso la idea al general Jorge Soriano, quien dio su visto bueno. En marzo de 1925, Franco integró la comisión para la adquisición de cuatro Dornier Wall para la base del Atalayón (Melilla) y tuvo la autorización de Soriano para que uno de ellos estuviera equipado especialmente con motores Napier Lion y entregado con las modificaciones necesarias para el raid a Buenos Aires.
La tripulación estuvo formada por un piloto, el comandante Franco, quizá el más popular de la aeronáutica militar de la época; un observador, Ruiz de Alda, pionero de la aviación española; un segundo observador enviado por la Armada, Juan Manuel Durán, de amplia experiencia volando hidroplanos, y un mecánico, Pablo Rada.
El vuelo, iniciado en el mismo lugar que lo hiciera siglos antes Cristóbal Colón, recorrió los 10 270 kilómetros en 59 horas y 30 minutos y aterrizó en Argentina el 10 febrero. Las etapas del raid fueron: Palos de la Frontera a Las Palmas (1300 kilómetros), Las Palmas a Porto Praia en Cabo Verde (1745 kilómetros), Porto Praia a Noronha en Brasil (2305 kilómetros), Noronha a Pernambuco (540 kilómetros), Pernambuco a Río de Janeiro (2100 kilómetros), Río de Janeiro a Montevideo en Uruguay (2000 kilómetros) y Montevideo a Buenos Aires en la República Argentina (220 kilómetros).
Cuando, poco antes del mediodía del 10 de febrero de 1926, el hidroavión se posó en las brillantes aguas marrones del Río de la Plata, el recibimiento de los argentinos fue indescriptible, incluso para sus tripulantes recientemente acostumbrados a los agasajos, vítores y autógrafos.
"Ayer al mediodía vibrante, sonora, armoniosa, cuando del hidroavión descendieron los valientes muchachos. El momento es indescriptible. El entusiasmo delirante de la multitud que la intensa alegría como el hondo dolor son contagiosos, supo escoger los medios más expresivos para demostrar su admiración. Desde los atronadores aplausos; el nervioso agitar al aire de los sombreros; los vítores a cada uno de los viajeros, y a España y a la Argentina, y las estentóreas frases aisladas de algún admirador de potentes pulmones, hasta el casto beso estampado en las mejillas de los héroes por damas y damitas desbordantes de alegría, de todo hubo" publicó el periódico El Debate.
El presidente Alvear recibió a Franco y sus compañeros, que le entregaron el mensaje especial del rey de España. Al asomarse a los balcones sobre la Plaza de Mayo se produjo tal vez el momento más grandioso del recibimiento por el pueblo argentino, que llenaba la plaza y las avenidas que en ella confluyen, mientras sonaban los himnos nacionales de ambos países.
Poco tiempo después Franco recibió la orden del Gobierno español de dar por concluido el vuelo. Tras una visita prevista a Montevideo el Plus Ultra debería ser entregado al gobierno argentino como presente de España.
Franco, que pensaba iniciar el regreso el día 4 de marzo, quedó contrariadísimo.
Extraído de: AEROPLANO - Revista de Historia Aeronáutica - Nro. 43 (2025)